Riquezas del Estado de Yucatán.
Introducción:
Cultura, costumbres y tradiciones de Yucatán:
El traje de la mestiza consiste en un huipil de batista de lino, de fino algodón de seda: jubón cuadrilongo que cae volante, con dos aberturas laterales que por el ancho de la prenda simulan unas mangas cortas, quedando los brazos desnudos; un amplio escote cuadrado descubre la parte de pecho, dejando desnudo el cuello. Este escote, en sus orillas, lo mismo que los bordes de la camisa, va orlado de cenefas bordadas de vivos colores, en variadísimas labores, desde el bordado de punto de cruz (xokbil-chuy) y el de seda estilo inglés, hasta el de pinturas y miniaturas al óleo. En otros, el cuello es postizo, con flores estampadas y con encajes de Holanda y Chantilly. Les llega hasta media pierna y su borde inferior cae con gracia. El fustán, que se ciñe al talle y que sobresale bajo el huipil, tiene los mismos adornos y cenefas que éste y con él hacen juego, contemplándose ambos adornos uno debajo del otro.
Se adornan el cuello con largos y lujosos rosarios de filigrana de oro y gruesas cuentas de coral, labrados por artífices del país, colgando en ellos moneditas y doblones de oro de gran valor, denominados escudos y unas pesadas cruces de filigrana, primorosamente labradas, en el extremo de los largos rosarios, que les llegan al vientre. Al mismo tiempo se ponen collares y cadenas de oro de dos vueltas. Se recogen el cabello en un gracioso peinado que llaman t’uch, hacia atrás, en forma de martillo, atado en medio con un lazo de listón, y el pelo de delante echado atrás sin vereda. Algunas se dejan un copete con graciosos rizos. Usan grandes y largos aretes de filigrana de oro con piedras de colores, que hacen juego con el rosario.
Gastronomía:Los deleites culinarios de la cocina típica yucateca están hechos de una exquisita mezcla de ingredientes utilizados por los antiguos mayas, con sabores traídos por los españoles durante la Colonia. La inigualable conjunción de condimentos y especias tales como la pepita de calabaza, el orégano, la cebolla morada, la naranja agria, el chile dulce, la lima, el tomate, el achiote, el chile xcat, el chile habanero, el chile max y el cilantro, le dan ese sazón tan especial a la comida de esta región, que alguna vez fue conocida como "la tierra del faisán y del venado" por utilizar estas especies como ingredientes principales de los manjares que aquí se preparaban. Actualmente, éstos han sido sustituidos por carne de cerdo y pavo, y se han agregado diversos condimentos dando lugar a los deliciosos platillos regionales que hoy en día, todos conocemos y disfrutamos.
Los mayas no conocían el trigo, la base de su alimentación era el maíz. El trigo fue traído por los exploradores y conquistadores españoles e intentaron aclimatarlo a la Península, mas no lo consiguieron, a pesar de sus ensayos y experiencias, a causa del excesivo calor. Por ese motivo, los españoles se aficionaron al pan de maíz y, en general, a los alimentos de los indios. Como éstos, comieron con gusto el frijol, con el que elaboraron un potaje con carne de cerdo, al que llamaron "frijol con puerco"; así como otros variados platillos. Aprendieron a comer chile. Con la chaya (chay), hacían una especie de tamales a los que les añadían pepita de calabaza molida y salsa de tomates. Comían calabazas de la tierra y aprovechaban su semilla como almendra para confeccionar guisos y dulces. Comían también camotes, especie de patata dulce con los que fabricaban dulces y pastas. La jícama, raíz tuberosa, la comían como fruta. Algunos platillos típicos yucatecos son: Puchero, Relleno blanco, Relleno negro, El Papak-tsul, Escabeche negro de Valladolid, Salpimentado, Cochinita pibil, Tamales de pollo o de gallina, Salbutes, Pescado en Tikin-Xic, Sopa de lima, Poc chuc, Mucbipollo-Pib, Panuchos, Huevos motuleños, Frijol con puerco, Queso relleno, Longaniza de Valladolid, entre otros.
Siendo tan escaso el trigo, el pan solo se elaboraba en los conventos. Entre los frailes, nunca faltaron expertos cocineros y reposteros que no solo confeccionaban las comidas cotidianas, sino también panes, tortas, pasteles y dulces que servían de postre a sus comidas. Entre los frailes se generalizó también, el uso del cacao molido, con el que confeccionaban el chocolate: una bebida espumosa y aromática.Los primeros profesores en repostería fueron las monjas concepcionistas que establecieron su convento en Mérida en 1596, y que enseñaban también a sus educandas labores de aguja, bordados, tejidos, repostería y dulces. Del convento salían expertas maestras en la confección de la dulcería criolla. Llevaron a sus hogares ese exquisito arte y establecieron después de la extinción del convento de concepcionistas en 1867, pequeñas industrias con que se ganaban la vida.Algunos dulces típicos yucatecos son: El mazapán de almendras, Las bolas de huevo, Los zapotitos, El alfeñique, Las bizcotelas y roscas nevadas, Los dulces de anís, El dulce de coco seco, El dulce seco de pepita y el de cacahuate, La pasta de guayaba y la de guanábana, Dulces de almíbar, entre otros.
Después de la Conquista los españoles trajeron del áfrica la caña de azúcar, originaria de la India y se fueron estableciendo plantaciones de caña en el sur y oriente, donde los terrenos eran más fértiles, surgiendo la elaboración del azúcar y el alcohol o ron de caña. Con lento proceso se han ido fabricando otras bebidas alcohólicas. En Valladolid se destila el ron de caña; y con la miel que liban las abejas de la flor de una enredadera llamada Xtabentún se destila en un alambique, con anís en grano, un licor transparente y finísimo, semejante al anisete, que es dulce y sabroso. También se fabrica una mistela, llamada de yerbabuena o verdín, con esa yerba aromática. Y además, la mistela de naranja, con cáscara de naranja y anís.
Zonas arqueológicas:Yucatán tiene un legado histórico como pocos territorios en el mundo. En sus inmediaciones se yerguen majestuosos centros ceremoniales, ciudades capitales y bellos edificios de piedra labrada y arquitectura perfecta.
Chichén Itzá, Uxmal, Ek Balam, Dzibilchaltún y Mayapán, entre muchas otras, son la herencia de una de las más grandes civilizaciones del mundo. Desarrollados en diferentes épocas, cada uno fue considerado tanto complejos habitacionales como centros ceremoniales.
Puuc, que quiere decir "serranía", es el nombre con el que se conoce a una serie de cerros de escasa altura con una zona cultural y estilo muy singular, y también es el nombre que posteriormente recibió el estilo arquitectónico que tienen los sitios de esa región.
Algunos elementos característicos del decorado Puuc incluyen las pirámides rematadas por cresterías; las pequeñas y falsas columnas encajadas en las fachadas, y las figuraciones de chozas mayas estilizadas. También son muy utilizados los rombos y las grecas, a los que se agregan algunos elementos figurativos como las serpientes y los mascarones de Chaac, el dios de la lluvia. Ese tipo de decorado está constituido por numerosísimas piezas de piedra, talladas previamente y luego ensambladas a manera de mosaicos, lo que produce un soberbio efecto decorativo.
Existen en esta zona varias cisternas o chultunes que servían para recoger agua de las lluvias, ya que en esta zona no existían los cenotes, y no había otra fuente de abastecimiento del indispensable líquido; es por esto que en la zona Puuc las representaciones del dios Chaac son tantas y tenían tanta importancia, debido a que la población maya le rendía culto para pedirle lluvias suficientes. En esta zona se encuentran las zonas arqueológicas de Uxmal, Chacmultún, Kabáh, Labná, Oxkintok, Sayil y Xlapak.
Algunas principales zonas arqueológicas del Estado son: Chichén Itzá, Uxmal, Aké, Chacmultún, Dzibilchaltún, Kabáh, Ek Balam, Labná, Mayapán, Oxkintok, X’Cambó, Sayil, Yaxunah, Xlapak, entre otros.





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